LAS ENFERMEDADES RESPIRATORIAS EN ADULTOS MAYORES SON LA SEGUNDA CAUSA DE MORTALIDAD
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LAS ENFERMEDADES RESPIRATORIAS EN ADULTOS MAYORES SON LA SEGUNDA CAUSA DE MORTALIDAD

El aumento de la longevidad está favorecido por los avances en la medicina, la inmunología y los aprendizajes alcanzados en materia de salud por parte de la población en general. Pero plantea nuevos desafíos a la sociedad. Con el envejecimiento, se produce una menor actividad general del organismo y una pérdida progresiva de la capacidad inmunológica, lo que puede aumentar la vulnerabilidad frente a distintas enfermedades. Las respiratorias representan la segunda causa de mortalidad según estadísticas oficiales. Las más frecuentes son las neumonías bacterianas o virales, las enfermedades crónicas como EPOC y asma, patologías asociadas al tabaquismo, tumores, enfermedades ocupacionales, colagenopatías.

“Dentro de los adultos mayores, existe una mayor vulnerabilidad frente a las patologías respiratorias y, más aún, entre quienes presentan una inmunidad disminuida, las personas con comorbilidades como diabetes y quienes reciben tratamientos con corticoides. Las personas con asma también deben prestar especial atención”, señala la Dra. Gloria Apelbaum, profesional asociada de la División Neumonología del Hospital de Clínicas de la UBA, MN 40.627.

Otro factor de riesgo relevante es el tabaquismo. Según la médica, “fumar produce un estado inflamatorio general y puede estar asociado con obesidad, patología cardiovascular, dificultad para respirar, problemas en el descanso, tumores malignos y otras patologías muchas de las cuales implican prolongados tratamientos, peoría de la calidad de vida y acortamiento de la expectativa de vida. Estos efectos, sumados al envejecimiento progresivo de las células (la senescencia) y a la disminución de la capacidad general del organismo, pueden tener un mayor impacto con el paso de los años”.

La prevención comienza desde los primeros años
“La mejor forma de llegar a una edad avanzada con el menor riesgo posible es empezar desde joven a tener buenos hábitos”, sostiene la neumonóloga.

Entre las principales recomendaciones se encuentran realizar controles periódicos (cada seis meses en los pacientes mayores, por lo menos), mantener una alimentación saludable, respetar un buen descanso y realizar actividad física acorde a la edad, que ha demostrado mejorar la actividad inmune.

En personas con asma, la recomendación es llevar adelante un tratamiento adecuado a lo largo de toda la vida y controlar correctamente las comorbilidades.

La vacunación constituye otra herramienta fundamental de prevención. Es importante mantener al día las vacunas incluidas en el Calendario Nacional en todas las etapas de la vida. En los adultos mayores, la especialista recomienda prestar especial atención a las vacunas antigripal, contra el neumococo, contra el virus sincicial respiratorio y contra el virus que causa COVID.

En particular, la especialista advierte sobre el virus sincicial respiratorio, ya que en los últimos años se observa un aumento de cuadros respiratorios e incluso de neumonías que, en algunos casos, requieren internación. También señala la importancia de la vacunación anual contra COVID debido a las mutaciones que presenta el virus.

Entre los cuidados cotidianos para reducir la exposición a enfermedades respiratorias, Apelbaum recomienda tener cuidado en ambientes cerrados con mucha gente. Sugiere el uso de barbijo en situaciones como esta. También es importante mantener una adecuada higiene de manos. Asimismo, destaca la necesidad de evitar la inactividad, tanto física como mental, para contribuir al mantenimiento de la inmunidad.

Evitar el tabaco y consultar para dejar de fumar
La recomendación de evitar el hábito tabáquico se extiende a cualquier edad. La especialista también advierte sobre el impacto del cigarrillo de marihuana en el aparato respiratorio y sobre los efectos del vapeo.

El inicio de un tratamiento para dejar de fumar permite reducir considerablemente los riesgos asociados al consumo de tabaco. Disminuyen el ritmo cardíaco, la tensión arterial y del nivel de monóxido de carbono en sangre. A largo plazo, también contribuye a aumentar la esperanza de vida.

¿Cuándo consultar?
La necesidad depende de la intensidad y evolución de los síntomas. Ante un resfrío común, si el cuadro dura más de 48 horas, aparece fiebre, se presenta moco amarillo o verdoso o la tos persiste durante más de dos o tres días, o cambia de intensidad o de cantidad de la expectoración y siempre en pacientes con comorbilidades severas que alteran la inmunidad la recomendación de la especialista es realizar una consulta médica.

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