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ABORTO: LUEGO DE UNA FUERTE DISCUSIÓN REGLAMENTARIA, SENADORES VAN AL RECINTO SIN DICTAMEN

Los senadores que apoyan el aborto legal no alcanzaron a reunir la mayoría de firmas este miércoles en el plenario de comisiones, donde finalmente no hubo dictamen. En una reunión atravesada por una fuerte discusión reglamentaria, los detractores de la ley se negaron a suscribir un despacho -estaban en minoría- y los “verdes” intentaron imponerse, pero no lograron reunir las voluntades suficientes.

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De las 53 firmas del total, los legisladores a favor del proyecto reunieron 26: nueve en la Comisión de Salud, ocho en Justicia y Asuntos Penales, y nueve en Asuntos Constitucionales. Sin embargo, según la interpretación que hizo el propio jefe del bloque Justicialista, Miguel Pichetto, se necesitaban 27 adhesiones -la mitad más uno- para el dictamen.

Pichetto se basó en el artículo 180 del reglamento interno, que habla de la mayoría absoluta sobre “el conjunto de integrantes de las comisiones participantes”. Pero los senadores “celestes” fueron al plenario con una lectura diferente: invocaron el artículo 105, que indica que para que haya dictamen tiene que reunir las firmas de “por lo menos más de la mitad de los miembros que integran cada comisión”.

El debate técnico promete continuar en el recinto el próximo 8 de agosto, donde -en principio- se sometería a votación el proyecto aprobado en la Cámara de Diputados, que no contiene los cambios acordados en el Senado. Esas modificaciones podrían ser introducidas recién en el debate en particular, artículo por artículo, y si son aceptadas, la iniciativa regresaría en segunda revisión a la Cámara de Diputados.

Irritado, Pichetto planteó que “la visión política es más importante” que la interpretación reglamentaria y denunció que “detrás de todo esto hay una especulación” por parte de los antiabortistas, que “lo que quieren es mantener únicamente el debate sobre la media sanción”.

“Nosotros tenemos una manifestación política. Del otro lado, no hay nada”, cuestionó el rionegrino, en contra de la jugada de los antiabortistas, que llegaban a juntar solo 24 firmas.

Aunque senadores de uno y otro bando recordaron que ya fue votada la preferencia del tema “con o sin dictamen” para la sesión del 8, los opositores a la ley plantearán que se necesitan dos tercios de los votos para habilitar el tratamiento, aunque garantizan que no pondrán obstáculos. “Nosotros tenemos la voluntad de debatirlo”, se atajó el formoseño José Mayans (Justicialista).

Al plenario faltaron los puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Eugenia Catalfamo -de licencia por un embarazo avanzado-. Tampoco asistió el salteño Juan Carlos Romero, uno de los tres senadores que todavía no se pronunciaron, y que llegará a Buenos Aires recién la semana que viene.

La que sí concurrió a la reunión fue, sorpresivamente, Cristina Kirchner. La expresidenta se ubicó en tercera fila, detrás de Esteban Bullrich (Pro), y charló con la pampeana Norma Durango, sentada a su izquierda. Pero se limitó a firmar el dictamen con modificaciones y se retiró del salón sin pedir la palabra.

El debate de fondo quedó para el recinto, aunque el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, se explayó largamente sobre los argumentos del rechazo.

“Me impresiona bastante que los diputados, con una mayoría ajustada, hayan actuado como si fueran los primeros legisladores del mundo, como si fueran ‘el Adán y Eva´ de la legislación… estamos discutiendo el primer derecho, que es el derecho a la vida, y legislan como si no hubiera ningún otro derecho antes de la legislación”, se quejó Pinedo.

El macrista consideró que la Constitución Nacional, los tratados internacionales allí incorporados y el Código Civil y Comercial “son claros” en cuanto a “la defensa de la vida desde la concepción”. “Todo esto hace que no se pueda legislar sobre cualquier cosa, en contra del derecho argentino, simplemente porque se quiere imponer una posición personal o grupal”, dijo.

La extensa exposición ofuscó al jefe del Frente para la Victoria-PJ, Marcelo Fuentes, que pidió una moción de orden y enfiló derecho al estrado principal para firmar el dictamen. Lo imitaron Oscar Castillo (Cambiemos) y Mario Pais (Argentina Federal), y luego el despacho comenzó a circular.

Mayans intentó volver a una fase anterior del debate, al quejarse por la no intervención de la Comisión de Presupuesto. Advirtió que el proyecto “no cumple con el requisito” de consignar la fuente de financiamiento para las leyes que importen gastos, pero María de los Ángeles Sacnun (Frente para la Victoria-PJ) le salió al cruce.

La senadora aclaró que la nueva versión del proyecto crea un “Programa de Asistencia a los Servicios Públicos de Salud” que será financiado con partidas presupuestarias específicas asignadas anualmente por el Poder Ejecutivo.

Silvia Elías de Pérez (UCR) recogió el guante y sostuvo que “así quedó claro que el proyecto tenía que ir a la Comisión de Presupuesto”. Fuera de micrófono, un Pichetto molesto intentó responderle, pero la tucumana lo desafió: “¿Qué pasa? ¿No puede escuchar a una mujer?”.

El sector del rechazo llega con ventaja a la sesión, pues ya reunió 35 votos y quedó a uno solo de tener la mayoría. Los senadores que apoyan la ley son 32, y hay todavía tres sin pronunciarse: Romero, el tucumano José Alperovich -quien no adelantará su voto hasta el 8, pero da señales a favor– y el santafesino Omar Perotti. La puntana Catalfamo está de licencia y Lucila Crexell (Movimiento Popular Neuquino) anunció que se abstendrá.

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