TABAQUISMO EN ADOLESCENTES: NUEVOS CONSUMOS Y DESAFÍOS PARA PREVENIRLO
Tabaquismo en adolescentes: nuevos consumos y desafíos para prevenirlo
Aunque el uso tradicional de cigarrillos disminuye, el avance de los vapeadores, las bolsas de nicotina y otras alternativas abre nuevos interrogantes para la prevención, especialmente entre los más jóvenes. Especialistas del Hospital de Clínicas comparten recomendaciones.
El tabaquismo es la principal epidemia prevenible a la que se enfrenta la comunidad sanitaria de acuerdo a la OMS. Según la entidad, esta sustancia daña casi todos los órganos del cuerpo y causa cáncer, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, enfermedades pulmonares, disminución de la fecundidad, debilitamiento del sistema inmunitario y muerte prematura. Aunque el consumo de cigarrillos ha disminuido en las últimas décadas, esta tendencia no se traduce necesariamente en una reducción proporcional de la dependencia de la nicotina, según afirman especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA.
“Desde el año 2000 hasta la actualidad se observa un descenso del consumo de cigarrillos: la prevalencia pasó de alrededor del 35% al 22,6% en 2018. Además, de acuerdo con un estudio del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), las personas nacidas en los últimos años tienen menores probabilidades de fumar”, explica el Dr. Raúl Mejía (MN 62.123), médico consultor de la División de Medicina Interna General del Hospital de Clínicas de la UBA.
Sin embargo, el descenso del consumo de cigarrillos no necesariamente implica una reducción equivalente de la dependencia a la nicotina. “La aparición de vapeadores y bolsas de nicotina muestra que, si bien disminuyó el consumo de cigarrillos combustibles, aumentó el uso de otros productos con nicotina. Esto puede mantener o incluso aumentar la proporción de personas que desarrollan dependencia a esta sustancia”, advierte Mejía.
Además, según la OMS, el consumo de tabaco y la exposición al humo siguen siendo una de las principales causas de cáncer, enfermedades cardiovasculares y respiratorias causando en el mundo más de 8 millones de muertes cada año.
Vapeadores y bolsas de nicotina
En el caso de los vapeadores, en Argentina el 30% de los adolescentes de entre 14 y 17 años asegura haberlos probado alguna vez y el 20% de ellos afirma haberlos usado el año pasado, de acuerdo con datos de CEDES. “A pesar de no quemarse papel y otras sustancias, los vapeadores no son inocuos porque producen distintos daños a la salud, como el deterioro de los pulmones y el favorecimiento a la adicción a la nicotina”, sostiene Mejía.
Además, suelen tener sabores, diseños y estrategias de marketing muy atractivas para adolescentes resultando especialmente vulnerables. “Muchos jóvenes comienzan vapeando sin haber fumado previamente, lo que genera una puerta de entrada a la adicción nicotínica”, explica el Dr. Mejía.
También se ha popularizado el consumo de las bolsas de nicotina, que vienen selladas, listas para usar y contienen nicotina sintética o derivada del tabaco mezclada con saborizantes y otros excipientes. No contienen hojas de tabaco, sino cristales de nicotina que se comercializan en diversos sabores (como menta o frutas) y presentan concentraciones muy variables de nicotina.
Con respecto al consumo de bolsas de nicotina, el Dr. Gabriel Arcidiacono (MN 117.135), jefe de Toxicología del Hospital explica que “si bien no hay combustión ni aerosol, la nicotina sigue siendo adictiva y puede causar efectos en el corazón, la boca y, en caso de exceso, intoxicación. Algunas bolsas también pueden contener metales pesados y sustancias cancerígenas”.
La prohibición de la venta tanto de los vapeadores como de las bolsas de nicotina fue recientemente derogada por la resolución 549/2026, a partir de la cual se reguló el registro, la comercialización y fiscalización de productos de tabaco y nicotina.
Cigarrillos armados
Otro estudio reciente a cargo del Dr. Mejía, encontró que los adolescentes argentinos perciben a los cigarrillos armados como menos nocivos que los cigarrillos industriales. Uno de los hallazgos del estudio es que las descripciones presentes en los paquetes (como “natural” o “libre de aditivos”), llevan a muchos adolescentes a creer que el tabaco de armar es menos nocivo que los cigarrillos de fabricación industrial.
Por su parte, el Dr. Arcidiacono, explica que tanto los cigarrillos industriales como los armados “queman tabaco a muy alta temperatura (por arriba de 800 °C) y que esa combustión libera miles de sustancias químicas, muchas de ellas cancerígenas, que dañan los pulmones, el corazón y otros órganos”. De hecho, a pesar de que muchas personas creen que los cigarrillos armados son más naturales, existen estudios que “encuentran incluso mayor cantidad de nicotina y alquitrán por cigarrillo, y más riesgo de cáncer de boca, garganta y laringe”.
¿Por qué la nicotina genera adicción?
“La nicotina es el principal componente adictivo de los productos del tabaco y una de las sustancias con mayor potencial adictivo. Se trata de un alcaloide presente naturalmente en diversas plantas”, explica la Dra. Sandra Braun (MN 76.115), médica a cargo del Consultorio de Cesación Tabáquica de la División de Medicina Interna General.
Cuando una persona fuma, la nicotina llega al cerebro en cuestión de segundos y activa receptores que favorecen la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado con la sensación de placer y recompensa. Con el consumo repetido, el cerebro se adapta a la presencia de nicotina y necesita mantener determinados niveles de la sustancia para evitar los síntomas de abstinencia. Por eso, con el tiempo, muchas personas continúan fumando no solo para experimentar los efectos de la nicotina, sino también para aliviar el malestar que aparece cuando dejan de consumirla. Este mecanismo contribuye al desarrollo y mantenimiento de la dependencia.
En el caso de los adolescentes, el Dr. Gabriel Arcidiacono explica que su cerebro, precisamente la corteza prefrontal, está en desarrollo hasta alrededor de los 25 años. La nicotina justamente actúa sobre unos receptores específicos del cerebro, que están muy presentes, especialmente activos, en la corteza prefrontal y en circuitos de recompensa. “Por eso, el mismo consumo de nicotina es más dañino en un adolescente que en un adulto: no solo engancha más, sino que puede afectar el desarrollo mismo del cerebro y dejar secuelas en la atención, el aprendizaje y el control de los impulsos”, señala.
Prevenir desde edades tempranas
La psiquiatra infanto-juvenil Silvia Ongini (MN 69.218) del Departamento de Pediatría del Clínicas puntualiza en la importancia de que exista una “alianza entre las familias y las escuelas” a la hora de prevenir la adicción a la nicotina en adolescentes. Además, destaca la importancia de ofrecer información certera a los jóvenes y hacerlos parte de la investigación sobre los efectos nocivos y sus consecuencias a largo plazo.
“No se trata de prohibir, de ningunear, ni de demonizar, sino de ser honestos y favorecer el pensamiento crítico. En la medida en la que se prohíba, establecemos una barrera de comunicación que termina operando en contra. Esa prohibición va a hacer que busquen una alianza entre pares para acceder a estos elementos”, señala. A su vez, advierte que “si los adultos no tienen la convicción de que la nicotina es adictiva y es dañina, difícilmente se lo puedan transmitir”.
¿Qué sucede en el organismo cuando se deja de fumar?
Entre 3 semanas y 3 meses: mejora la capacidad respiratoria, que puede aumentar hasta un 30%.
Entre 1 y 9 meses: aumenta la capacidad de eliminar el moco y disminuyen la tos y la disnea.
Al año: el riesgo de enfermedad coronaria se reduce aproximadamente a la mitad en comparación con quienes continúan fumando.
A los 5 años: el riesgo de accidente cerebrovascular puede reducirse hasta alcanzar niveles similares a los de las personas que no fuman.
A los 10 años: el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón se reduce aproximadamente a la mitad. También disminuye el riesgo de cáncer de boca, esófago, vejiga, riñón y páncreas.
A los 15 años: el riesgo de enfermedad coronaria puede acercarse al de una persona que nunca fumó.
¿Dónde consultar?
Consultorio de Cesación Tabáquica del Hospital de Clínicas. Programa de Medicina Interna General, Av. Córdoba 2351, Planta Baja, Sector “C” (CABA).
