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PIDEN INFORMES SOBRE LA DEMOLICIÓN DEL LUNA PARK
El diputado Alejandro Grillo presentó un proyecto para que el Gobierno porteño informe a la Legislatura respecto a la demolición del Estadio Luna Park.
El legislador solicita se brinde detalles sobre las acciones que lleva adelante la secretaría de Desarrollo Urbano y sus áreas dependientes para garantizar la protección de este edificio catalogado como
patrimonio histórico de la Ciudad. También solicita se informe si ha existido gestión, pedido, reunión o alguna notificación formal de parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires hacia la Comisión Nacional de Monumentos que solicitará información, respecto a la modificación, demolición y
ampliación del Luna Park allí aprobada. Informe los fundamentos de la Comisión Nacional de Monumentos para aprobar el proyecto de modificación que altera de forma irreversible la identidad interna y externa del edificio en cuestión contradiciendo su propio espíritu, las leyes de
protección que tiene la Ciudad de Buenos Aires y en detrimento del patrimonio histórico nacional. Adjunte la documentación respaldatoria.
Informe si ha recibido solicitudes ciudadanas para opinar u obtener información sobre las modificaciones que se quieren llevar adelante. Adjunte la documentación respaldatoria.
Adjunte el proyecto de modificación, demolición y ampliación del edificio aprobado por la comisión.
Adjunte el proyecto de prefactibilidad para llevar adelante la modificación de este edificio patrimonio histórico.
Grillo afirmó que el estadio Luna Park constituye un emblema de la identidad y del patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires que fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Decreto 123/2007.
El Luna Park es ícono indiscutible de nuestra idiosincrasia porteña, su posible demolición representa una grave amenaza a la preservación de un legado histórico y simbólico que define en gran medida el carácter de nuestra ciudad. Según surge de diferentes portales, se confirmó su demolición por decisión de la empresa privada DF Entertainment, que tiene la concesión del lugar por los próximos 40 años, en sintonía con el Arzobispado de Buenos Aires.
La aprobación en tiempo récord (en apenas 2 meses) y la ausencia de debate público del proyecto presentado por el Arzobispado de Buenos Aires y el señor Diego Finkelstein, resulta cuanto menos preocupante. Dicha decisión, tomada durante las vacaciones y sin modificaciones por parte de la Comisión Nacional de Monumentos, ignora la declaración del Luna Park como Monumento Histórico Nacional del año 2007, así como su ubicación en un Área de Protección Histórica.
Resulta curioso que se haya autorizado un proyecto que propone ampliar la capacidad del estadio en un 53%, pasando de 8.400 a 13.000 espectadores, cuando las normativas vigentes prohíben explícitamente cualquier cambio en el volumen original o la estructura interna de este emblema patrimonial.
Aún más grave es el hermetismo que ha rodeado este proceso. El hecho de que organizaciones dedicadas a la preservación del patrimonio urbano, como la Fundación Ciudad y Basta de Demoler, no hayan podido acceder al expediente del caso ni al acta de aprobación de la demolición, sugiere un manejo carente de transparencia y apertura a la ciudadanía. Una decisión que impacta de manera tan contundente en la identidad y la memoria colectiva de los habitantes de esta ciudad, merece un proceso de toma de decisiones abierto y democrático.
Es imperioso comprender cómo se ha priorizado, aparentemente, los intereses comerciales por sobre el valor histórico y cultural del estadio Luna Park. Este emblemático recinto no solo ha sido testigo de eventos deportivos, musicales y artísticos que forjaron la historia de Buenos Aires, sino que también forma parte integral de la idiosincrasia y el imaginario de los porteños. Su demolición significa privar a nuestra ciudad de un patrimonio irremplazable, empobrecer su legado cultural y debilitar los cimientos mismos de nuestra identidad porteña.
Además el edificio se encuentra dentro del catálogo preventivo de edificios patrimoniales y dentro del Área de Protección Histórica 40. Cualquier modificación, ampliación o demolición del edificio debe tener en cuenta los criterios establecidos en el código urbanístico y debe ser aprobado por el órgano competente en la Ciudad de Buenos Aires.
De acuerdo a la normativa vigente en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires el edificio, el código urbanístico establece en su inciso 9.1.3.2.2.1 los criterios generales de intervención de edificios catalogados. Estas deben mantener la autenticidad e integridad del bien, respetando y conservando sus elementos significativos, permitiendo la incorporación de elementos contemporáneos solo si no afectan la armonía del conjunto.
Además, las intervenciones deben ser reversibles y compatibles con la estructura original, recuperando materiales originales cuando sea posible. Se debe realizar una investigación previa para identificar daños visibles e invisibles, utilizando métodos no destructivos para preservar el patrimonio. Finalmente, es fundamental documentar el estado inicial, la intervención y el resultado final.